24

Noviembre, 2023

Con más de 30 años de experiencia en implementación de la responsabilidad extendida del productor en Europa, el experto español Óscar Martín acaba de visitar Chile para participar del primero Foro REP, evento que reunió a todos los actores del sistema encargado de aplicar en el país la Ley 20.920. En su extenso currículum destacan sus años a la cabeza de Ecoembes, uno de los principales sistemas de gestión de envases y embalajes de España, donde han logrado que las tasas de reciclaje pasaran del 4%, en 1998, a 85% en la actualidad. En esta entrevista con País Circular, Martín habla sobre los principales desafíos y oportunidades que presenta la REP, así como de sus evidentes beneficios medioambientales, sociales y económicos.

 

Chile ha iniciado este año un cambio radical en la forma de gestionar los residuos, mediante el modelo de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) que, en resumen, obliga a quienes ponen en el mercado algunos productos -denominados prioritarios- a hacerse cargo de ellos una vez que cumplen su vida útil. El modelo está contenido en la Ley 20.290, que “Establece marco para la gestión de residuos, la responsabilidad extendida del productor y fomento al reciclaje”, conocida como Ley REP, promulgada en 2016 y que en enero pasado se comenzó a aplicar para neumáticos fuera de uso, y en octubre para envases y embalajes.

Este sistema de Responsabilidad Extendida -o Ampliada- del Productor se aplica desde hace tres décadas en Europa, donde ha generado un cambio cultural entre cuyos resultados destacan porcentajes de reciclaje promedio sobre el 60%, reducción en el uso de materias primas, creación de empleos, generación de tecnologías, etc., lo que redunda en mitigación de la crisis ambiental y climática que azota al planeta.

El especialista español Óscar Martín ha estado en la “sala de máquinas” para impulsar la REP tanto en España como en el resto de Europa. En su país estuvo a cargo de Ecoembes, entidad creada en 1996 como sistema colectivo de gestión en el marco de la ley que exige a las empresas hacerse cargo de los envases domésticos que ponen en el mercado, y que se ha transformado en la organización medioambiental más reconocida por los españoles. A nivel internacional, Martín fue hasta abril pasado presidente de EXPRA (Extended Producer Responsibility Alliance), organismo internacional que reúne a 32 Sistemas Colectivos de Responsabilidad del Productor de 30 países.

El experto en sostenibilidad acaba de estar en Chile, invitado por País Circular para dictar la charla magistral con la cual se inauguró el Foro REP, un evento de tres días que reunió a más de 350 representantes de las entidades, públicas y privadas, que están llamadas a hacer funcionar la Ley 20.920. En su paso por el país, entre otras actividades el consultor internacional sostuvo reuniones con autoridades del Ministerio del Medio Ambiente, con dirigentes gremiales, y directivos de sistemas de gestión chilenos, entidades establecidas en la ley y cuyo modelo se asemeja al de Ecoembes.

Para conocer más sobre la ejecución de la REP en el continente europeo y sus aprendizajes, País Circular conversó con el Óscar Martín, quien actualmente se desempeña como consultor internacional senior y participa como consejero independiente en varios consejos de administración de empresas. El especialista no quiso dejar pasar la ocasión para “felicitar a Chile, a toda su sociedad, a todos sus agentes económicos y sociales, por el paso que están dando. Es importante que sepan que el desafío está a la altura de las necesidades que Chile y el mundo afrontan para conservar los escasos recursos. No hay vuelta atrás y, por eso, hoy más que nunca en necesario que todos se involucren y colaboren con espacios de confianza para el éxito de la REP”.

“El reto es máximo, pero los resultados están a la vista. En España y en otros lugares ha dado muy buenos resultados, desde un punto de vista ambiental, social y económico. (…) Chile tiene la oportunidad de ver dónde tuvimos barreras otros países, dónde tuvimos errores, oportunidades, fortalezas, y salvar esas barreras para hacerlo mucho más rápido y mejor”.

En relación a la España de hace 25 o 30 años, cuando comenzó la responsabilidad extendida de los productores, ¿qué similitudes observa en Chile?

Las similitudes son muchas con aquella España y con muchos países que empezábamos hace 25 o 30 años con lo que tiene hoy Chile. Similitudes en el sentido de que detrás hay una industria que tiene ganas de invertir, también porque habrá que hacer inversiones -en infraestructuras, en plantas de tratamiento- en muchísimas cosas que llevarán al éxito de la responsabilidad del productor. También semejanza en que detrás hay una estabilidad regulatoria que favorece todo este desarrollo.

Similitudes hay muchas porque la responsabilidad extendida del productor no es un mero instrumento financiador o financiero, es mucho más que eso, es una herramienta holística, desde un punto de vista ambiental, social y económica. Hay muchas oportunidades parecidas, como la creación de empleo verde y de calidad, que es muy importante. En España, solamente con la actividad de uno de los sistemas de gestión, que es Ecoembes, para envases y embalajes -sin vidrio-, se generaron más de 45 mil puestos de trabajo directos e indirectos. A eso habría que sumar el vidrio, los aparatos eléctricos electrónicos, los aceites, los neumáticos, etc., y esa oportunidad está acá en Chile también.

Además, tenéis el principal agente, que es el ciudadano -que estará en el centro de todas las decisiones- que es activista, que es parte de un movimiento global, sin retorno, que está demandando una participación activa en la conservación de los recursos ambientales.

Para que nos hagamos una idea, yo miro siempre un dato que se publica todos los años, que es la sobre capacidad de la Tierra; este dato mide anualmente en cuánto tiempo consumimos los recursos que nuestra naturaleza, a nivel local, puede volver a regenerar; y Chile -con una diferencia de tan solo un día con España- el 15 de mayo de este 2023 ya ha consumido todos los recursos naturales para esta economía del usar y tirar y que no va a poder regenerar. Esa situación devastadora de recursos está acá, igual que estaba en España, y la Ley REP viene a dar una solución para contribuir hacia esa sociedad circular y necesaria.

-¿Cuáles son los factores clave para avanzar exitosamente en la REP?

El primer factor clave es poner al ciudadano en el centro, porque tenemos que cambiar hábitos y comportamientos de muchísimos años. Hasta ahora el ciudadano botaba todos sus residuos juntos y así ha estado por mucho tiempo, por tanto, es un gran reto la “lluvia fina” con educación y sensibilización.

En segundo lugar, el poder de la colaboración, integrar a todos, establecer un modelo de trabajo, conjunto y espacios de máxima confianza entre públicos y privados. Sin esos espacios de colaboración real -subrayo, real- no será posible avanzar en la REP. En tercer lugar, hay que definir en esos espacios los roles y las responsabilidades de cada uno. He estado en el Ministerio del Medio Ambiente de Chile, con una interesantísima reunión, y luego he tenido encuentros con los gremios, y todo esto es muy necesario desde ahora para empezar a implantar la REP. Creo que el mismo Foro REP viene a dejar muy clara la necesidad de identificar todos los agentes, que cada uno tenga asignado un rol y una responsabilidad, y que cada uno asuma esos roles para el éxito de la REP.

En cuarto lugar, algo fundamental es el diagnóstico y planificación. Chile tiene que diagnosticar muy bien la situación actual y dónde estará en un plazo a cinco años. Esto, porque al principio los modelos de REP -en toda Europa ha ocurrido así- crecen más despacio; los primeros cinco a siete años es donde más se experimenta y también más se acierta, pero también más se cometen errores. Para hacer estos diagnósticos y planificaciones Chile tiene que beber de otras fuentes, mirar lo que se ha hecho en muchos sitios, aprender y traerlo aquí, adaptarlo a su realidad.

Por último, no entender la REP como un instrumento financiero, porque la REP aplica a todos los residuos y es un modelo de crear y de coordinar espacios de colaboración.

-¿Por qué subraya que la colaboración debe ser “real”?

En la Ley REP no están todos los agentes que en verdad van a participar en la aplicación real de la normativa. Me explico: tenemos toda una sociedad civil, por ejemplo, que no está recogida en la ley, pero ahí tenemos universidades, investigadores, asociaciones de consumidores, conservacionistas, toda una serie de miembros de la sociedad real que tienen un papel muy importante para empujar este barco de la REP; a partir de ahí, los sistemas integrados de gestión o sistemas de gestión van a tener que crear -independientemente de que no estén recogidos por la ley- grupos de trabajo, necesarios para que todos puedan tener una voz; ya no digo un voto, pero sí una voz, sobre temas como las calidades de los materiales que se van a mandar a valorización, qué calidad de servicio tienen que prestar a los municipios, a los ciudadanos, qué dotación de contenedores se tendrán que instalar, cada cuánto hay que recogerlos, etc.

-Respecto a la concientización y educación ambiental, ¿cuáles han sido las estrategias exitosas de acuerdo a su experiencia?

Hace poco leía el informe que acaban de publicar acá en Chile del estudio de “Reciclando-Ando” de GfK, y los resultados son tremendamente parecidos a lo que ocurre en España o en muchos países de la Unión Europea. El ciudadano se ha creado determinados “mantras” sobre el reciclaje, especialmente dos ideas fuerza: en primer lugar, que reciclar es algo muy complejo que le tienen que facilitar; entonces, un aprendizaje muy importante es el de acercar al ciudadano de forma sencilla el reciclaje. Esto significa que debe tener cerca y con un modelo muy homogéneo, dónde poder reciclar, tanto en su casa como fuera de su casa. Nosotros no nos dimos cuenta de que el consumo del ciudadano fuera del hogar es muy elevado. El ciudadano se mueve en muchos eventos musicales, deportivos, sociales…, el ciudadano está en la calle, y ahí se consume gran parte de los productos que luego se desechan y se pierden, porque no están integrados en los sistemas de recogida selectiva. Por tanto, hay que rodear al ciudadano con el concepto del reciclaje, tanto dentro como fuera del hogar.

En segundo lugar, en este estudio los ciudadanos están poniendo sobre la mesa que no conocen muy bien para qué reciclar, que no se fían mucho de que luego se recicle, si sirve de algo esto del reciclaje. En Europa, 25 y 30 años después, el porcentaje de población que piensa así es muy pequeño; hoy en España, 85% de los ciudadanos declara tener más de cuatro contenedores en su casa para reciclar; pero cuidado, han pasado 24 años.

Entonces, para acabar con esos “mantras”, hay que trabajar en dos líneas: una es la parte didáctica, enseñarle a reciclar y a hacerlo bien, porque ese será su rol, colocar correctamente cada residuo en su contenedor, y para eso hay que facilitarle las herramientas. La segunda línea es la sensibilización. En el caso de Europa esto se consiguió, entre otras cosas, mostrando historias reales, con información que cuenta al ciudadano cómo se hace esto del reciclaje, dónde va a parar, y que sean actores en primera persona, que están en las plantas de residuos, quienes enseñan cómo es. En definitiva, sensibilizar al ciudadano de que el resultado de su pequeño gesto tiene un sentido.

-Además de los empleos asociados a la REP y la economía circular, ¿qué otros beneficios sociales y económicos puede significar para Chile?

La puesta en marcha de la REP va a suponer muchas inversiones. En España, su puesta en marcha ha significado inversiones por casi 5.000 millones de euros; esta inversión supone tejido industrial que, finalmente, es lo que se traduce en la evolución económica de un país. Y si es un tejido industrial verde, es un país sustentable, y un país sustentable es un país competitivo. Eso es muy relevante, porque en Chile toda esa inversión se va a traducir en competitividad, Chile tiene una oportunidad de convertirse en un líder, en un referente iberoamericano en economía circular.

En España somos 47 millones de habitantes y en Chile son unos 19 millones; es seguro que acá llegarán a inversiones cercanas al 40% de España. Respecto al empleo, España está generando  cerca de 46 mil empleos, entre directos e indirectos; el empleo verde generado solo por Ecoembes supone el 17% del empleo de la economía verde, que incluye además energía, tratamiento de agua, etc.

-En España pasaron de reciclar un 4% de los residuos a un 85% en 25 años, ¿qué ha significado eso en términos concretos?

Efectivamente, desde 1998 a la fecha en España pasamos de reciclar 100 mil toneladas de residuos al año, a 1,6 millones de toneladas. Esto significa que hay un nuevo mercado de materias primas, que ha cambiado el concepto de “residuo” a “recurso”, lo que tiene claros beneficios ambientales debido a que los fabricantes tienen a su disposición 1,6 millones de toneladas cada año en España para nuevos productos. Las empresas empiezan a entender que esto es una oportunidad, que el “desarrollo sustentable” no debe de existir, porque el desarrollo debe de ser intrínsecamente sustentable.

La eficiencia en el uso de recursos es un gran aliado para trabajar en la economía circular. Para las empresas el desafío no ha pasado solo por incorporar variables ambientales en el negocio, sino que considerar el negocio y las variables ambientales en el mismo nivel. Así, las compañías también han trabajado en el ecodiseño; por dar una cifra, esto ha permitido que en España al cabo de unos 15 años, los envases que se ponen en el mercado tienen, de media, un 20% menos de peso, es decir, que utilicemos de media un 20% menos de materias primas para fabricar los mismos envases; eso supone aproximadamente unas 65.000 toneladas menos de materias primas para fabricar el mismo número de envases. Entonces, si por un lado se evita extraer 65 mil toneladas de materias primas, y por otro lado se incorporan 1,6 millones de toneladas de materia prima secundaria, vemos la clara oportunidad que tiene las empresas de ser más sustentables.

-¿Hacia dónde van los retos ahora?

Cuando hablamos de fabricación y de esta oportunidad empresarial, el reto ya no estará en la incorporación de materiales reciclables -que también-, tampoco en la fabricación de productos más sustentables que pesen menos para que utilicen menos materias primas -que también-, el reto, la tendencia ahora mismo en Europa es la eliminación de muchos envases y embalajes. Cada vez que va a comprar, el ciudadano emite un voto, y va a apostar por aquellos productos que menos envases y embalajes tengan y, por tanto, uno de los grandes retos para la industria es la eliminación de envases no necesarios, en la reutilización, etc.

En estos momentos tenemos una nueva directiva europea de economía circular -en España desde diciembre de 2022-, donde se han marcado esas metas de eliminación. Por ejemplo, para 2030 hay que eliminar más del 20% de las botellas que se ponen en el mercado de plásticos de un solo uso, y se establecerán metas de reutilización.

En mi opinión, Chile tiene la oportunidad de ir avanzando en su regulación e incorporar esto como una necesidad más en la REP en el corto plazo, de la mano de la industria.

Uno de los actores de la REP que en Chile están poco a poco consolidándose son los sistemas de gestión ¿cuáles son los principales desafíos para ellos?, ¿cómo se logra el reconocimiento que tiene, por ejemplo, Ecoembes entre los ciudadanos?

Son dos cosas, los desafíos y el reconocimiento. Los sistemas de gestión deben ser un árbitro neutral que va a facilitar el engranaje de los distintos agentes, y tendrán que poner de acuerdo a todos los sectores: el sector público y sus municipalidades, el sector de los operadores, de los valorizadores, muchos sectores que van a estar trabajando alrededor de la REP. Por eso, tienen que ser percibidos como el facilitador, ese árbitro neutral experto que permite que todos se pongan de acuerdo.

A partir de eso, desde Ecoembes se trabajó en que la marca fuera conocida y reconocida en este sentido; se trabajó en muchas campañas para que pudiera ser percibido como un prescriptor de la economía circular. Hoy Ecoembes está reconocida en España como la primera marca de medio ambiente, como la primera marca de reciclaje y, muy importante para mí, reconocida como la primera marca de educación ambiental. Este es uno de los grandes retos que tienen los sistemas de gestión: la educación ambiental, ser para el ciudadano el referente del cual beber para saber hacer las cosas.

En estos momentos, en Chile los sistemas de gestión tienen al menos tres desafíos fundamentales: en primer lugar, empezar a trabajar en la creación de modelos de gobierno corporativo de primer nivel, donde estén muy claras las definiciones de los costes, de los modelos de contratos, las calidades de los materiales, cómo proceder cuando haya diferencias de opinión, dar voz internamente a todos los agentes en el sistema de gestión. Eso es un gobierno corporativo, más allá de los propios órganos de toma de decisiones -que por supuesto-, pero tendrán que dar entrada a todos los agentes económicos que van a participar.

En segundo lugar, deben tener una transparencia máxima con el ciudadano y con el regulador, en cuanto a socializar y difundir los resultados. Eso no lo tiene que hacer el sistema de gestión directamente -porque integra a la industria y puede ser considerado como juez y parte-, tiene que ser un ente totalmente externo a los sistemas de gestión, que se nutra de su información y pueda auditarla, que sea auditada y auditable. El modelo de reporting de todos los datos de los resultados hacia la sociedad es fundamental que empiece, porque si no, no tendrá credibilidad.

En tercer lugar, sinceramente creo que los sistemas integrados de gestión tienen como uno de los grandes retos el correcto diagnóstico y planificación, para que en función de la planificación puedan trabajar con todos y cada uno de los agentes.

Foro REP

El Foro REP fue organizado por País Circular con el respaldo del Ministerio del Medio Ambiente, Ministerio de Energía, la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, CORFO, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y el BID, entre otros. Además, contó con el auspicio de importantes empresas de la industria nacional como Entel, Paris, Neuvol, KDM, Demarco, Coca Cola Chile, Acciona, Ambipar, AZA, CMPC, Mercado Circular, Veolia, ReSimple, Volta, Hidronor, Giro, Iansa, Consorcio Santa Marta, ProREP y Circular Tec.

Extraído de: País Circular